GRECIA Ojalá te hubiera encontrado a la sombra de los plátanos, donde fluyó el Iliso entre las flores, donde los jóvenes ensoñaron con la fama, donde Sócrates conquistó corazones, donde Aspasia paseó entre mirtos, donde el clamor de la alegría fraternal reverberó sobre el ágora vibrante, donde mi Platón creó paraísos, donde sazonaron la primavera cantos solemnes, donde los torrentes del entusiasmo se precipitaron desde la sagrada montaña de Minerva, en homenaje a la protectora, donde en incontables dulces horas de poesía, como un sueño de dioses, se consumió la vejez; ojalá, amigo, te hubiera encontrado entonces, como hace años mi corazón te halló. ¡Ay, de qué distinto modo te habría abrazado! Me cantarías los héroes de Maratón, y el más bello entusiasmo brillaría en tu mirada embriagada, sentimientos de victoria rejuvenecerían tu pecho, y tu espíritu, ceñido de laurel, no sentiría el lóbrego sofoco de la vida que apenas mitiga un hálito de la alegría. ¿Se ha ofuscado tu estrella del a...